05 febrero 2009

Sam!t0.





Cuando te trajimos aquí eras tan pequeñito. Y ahora eres un pequeño diablo de seis meses y medio.

Hay días que me recuerda a mí, otros a mi madre y otros a mi abuela. Me hace pensar que tengo un poco de ellas, y por eso, mi minino, que es un calco de mi, se parece también a las dos. Cuando se enfada de conmigo, me mira por encima del hombro, con los ojos semi cerrados. Siento que piensa “ya hablaremos tú y yo”, como me decía mi madre cuando se enfadaba. Me hace gracia que pueda tener una expresión tan familiar, como si viviera con mi señora madre. Me recuerda a mi abuela por esa torpeza característica de la gente mayor y de los bebes. Aunque poco a poco va adquiriendo agilidad, ahora ya es capaz de subirse encima de la mesa sin tirar nada.

Cabezota,  testarudo y con un genio fuerte. Aunque busca tu cariño cuando le apetece, es más arisco que otra cosa. Se le nota cuando no está de humor para juegos, porque no aguanta mis tonterías. Me recuerda tanto a mí. A veces me gustaría poder bufar, y otras ronronearía de gusto.


Las fotos están cronológicamente, la ultima es la mas nueva =).

Por cierto los ojos le cambiaron de color, primero azules, luego verdes y ahora miel.

2 comentarios:

Rosana P. dijo...

Vaya...acabo de presenciar la cronología de tu gato, que bonito (sonrío).
No puedo decir lo mismo de mi mascota, que es un pez, y se llama Fermín. Verdaderamente no creo que se parezca a nadie de mi familia, ni a mi...tampoco me recuerda a nadie en especial; es un poco triste después de haber leído tu texto ¿no crees? Quizás debería encariñarme mucho más con él.
Me gusta tu gato, y que se parezca, a veces, a tí.
:D

Flor de Naranja dijo...

Tengo que confesarte q los gatos no son de mi agrado pero si hay algo q me encantan son sus ojos...son realmente un belleza y tienen una fuerza sorprendente!
te mando un beso grande...